jueves, 12 de enero de 2012

EL HOGAR DE HENRY




Recita la leyenda que, no mucho tiempo ha, hubo un campeón de liga en Inglaterra que se alzó con el título sin ceder ni una sola derrota en todo el campeonato. Un equipo fantástico con marcado acento francés: El Arsenal. Desde el banquillo con Wenger, pasando por el centro del campo con Vieira hasta llegar al ataque con Pires. Todo el talento galo puesto al servicio de este juego de origen británico para caballeros: el fútbol.

Sin embargo, la leyenda va mucho más allá. Descrbe la figura de una fiera salvaje del gol, un depredador insaciable, un artillero que exhibía superioridad con una elegancia insólita hasta el momento: Monsieur Thierry Henry. Este mestizo y espigado delantero aterrizó en Londres tras insinuar calidad en Mónaco y aborrecer la rigidez del Calcio en la Juventus italiana. El francés creció aceleradamente en los primeros años en el Arsenal, hasta convertirse en el ídolo absoluto de Highbury. Henry arrancaba eléctrico, sorteaba con suficiencia todos los obstáculos hasta llegar delante del portero rival, desafiarlo con la mirada y depositar el balón en las esquinas de la portería. Hizo más de 200 goles desde todos los ángulos posibles. Lanzamientos de falta, remates dentro del área, golpeos lejanos que buscaban las escuadras con una rosca envenenada.

 El Arsenal cambió de casa y se trasladó, a escasos metros, al moderno Emirates Stadium. Los Gunners iniciaban, huérfanos de Henry, una nueva etapa muy ilusionante. Monsieur Thierry viajó a Barcelona para contribuir decisivamente a forjar un equipo campeón de seis títulos en el mismo año natural. Lamentablemente, su prodigioso estado físico se fue erosionando y, entonces, decidió abandonar el Mediterráneo en busca del futbolístico sueño americano: un retiro dorado. Parecía que la camiseta de los New York Red Bull sería la última en envolver el talento de Henry, pero el destino es caprichoso.

Gervinho abandona la Premier rumbo a la Copa de África y la Major League Soccer se toma un respiro. Ambos factores han hecho chispa y el francés ha vuelto al Arsenal durante dos meses. No jugará en Highbury, templo donde fue venerado, sino que lo hará en el Emirates Stadium. Allí debutó el pasado lunes en un partido de FA Cup frente al Leeds. Entró en la segunda parte, aclamado por la grada, para resolver la eliminatoria. E hizo lo que mejor sabe: controlar un pase exquisito de Song en el pico izquerdo del área, acomodar el cuerpo y mandar el balón ahí, a la esquina de la portería, donde el portero nunca llega.

 No importa la ubicación de la casa, porque el Arsenal será siempre el auténtico hogar de Monsieur Thierry Henry, un futbolista de leyenda.

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